Jeremías 18 es un pasaje de hermoso colorido que nos enseña analógicamente que así como un alfarero moldea de nuevo una vasija de barro en sus manos, Dios también puede volver a moldearnos a nosotros. Leemos en Jeremías 18 lo siguiente:
Jeremías 18:1-10 “Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR, diciendo: Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.
Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda. Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla. Entonces vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: ¿No puedo yo hacer con vosotros, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero?–declara el SEÑOR. He aquí, como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel. En un momento yo puedo hablar contra una nación o contra un reino, de arrancar, de derribar y de destruir; pero si esa nación contra la que he hablado se vuelve de su maldad, me arrepentiré del mal que pensaba traer sobre ella. Y de pronto puedo hablar acerca de una nación o de un reino, de edificar y de plantar; pero si hace lo malo ante mis ojos, no obedeciendo mi voz, entonces me arrepentiré del bien con que había prometido bendecirlo.”
No importa lo que hayamos hecho en el pasado, Dios puede volver a moldear de nosotros una vasija de utilidad.
Recordemos que Dios es el alfarero y nosotros el barro:
Isa 64:8 “Mas ahora, oh SEÑOR, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros”.
No debemos de temer el actuar y emprender nuevos proyectos ya que el que nos está moldeando es Dios. Estamos en sus manos y el resultado final tiene que ser algo que sea de utilidad, ¡Una vasija moldeada de acuerdo a la voluntad de Dios!
Nuestras vidas pueden ser moldeadas de nuevo por el alfarero maestro:
Nosotros tenemos muchos problemas y deficiencias. Nuestras vidas pasadas están llenas de fracasos y pecados. Nuestra naturaleza humana nos ha arrastrado por el lodo de las veredas de una vida sin Dios; Pero cuando Dios nos toma de nuevo como barro en sus manos, nos vuelve a formar y moldear de acuerdo a su propósito y su voluntad.
Jeremías 32:27 He aquí, yo soy el SEÑOR, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí?
Hay momentos en nuestras vidas en que nos sentimos sin valor, quebrados en nuestros errores y deficiencias pero Dios puede volver a juntarnos, pegarnos y re-moldearnos haciendo de nosotros algo hermoso y de utilidad.
¿Cuál es el secreto?
El secreto está en dejarnos llevar y moldear así como el barro se deja llevar por el suave movimiento circular y por las manos expertas del maestro alfarero. Si podemos aprender a dejarnos llevar por Dios, al final veremos lo que ha hecho con nosotros, y seremos…
“¡Una verdadera obra maestra en manos de Dios!”
— Por Lauro A. Roybal
